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¿Cómo que tres?…

Dios es el terceroEsta fue la respuesta que me dieron unos novios que estaban investigando sobre el matrimonio en la Iglesia Católica cuando les dije que me alegraba de que quisieran unir sus vidas en santo matrimonio… pero que ¿a donde estaba la tercera persona?

Me miraron confundidos y como quien dice “y que le picó a este man”. Cuando les hiba a explicar, con una sonrisa nerviosa me dijeron que tenían prisa, que solo querían saber cuanto costaba, cuanto duraba la ceremonia, si era posible hacerla en la playa, en fin preguntas que me dieron a entender que ni estaban preparados para casarse y que el tercero no estaba presente. En fin se levantaron, se despidieron y se fueron… no supe de ellos mas.

Sin embargo hace poco menos de un año tuve una pareja de novios que habían pasado por tres curas, uno hiso la entrevista, otro la preparación, y otro los hiba a casar. Los pobres terminaron conmigo… así lo quiso Dios. Antes de entrevistarlos y hacerles mi ya famosa pregunta, comenzaron por darme las gracias por aceptar celebrar la misa de su matrimonio y me explicaron lo importante que es tener esa bendición de Dios en sus vidas. Vaya, vaya, vaya… esto no es normal…, me dije.

Luego comezaron a hablarme de cómo se habían conocido, la boda era en 2 semanas y yo ni idea de cuando era la ceremonia, una historia muy linda. Pero cuando comenzaron a hablarme de todas las complicaciones que empezaron a surgir cuando decidieron unir sus vidas haciendo un compromiso frente a Dios, siendo ellos los ministros del Sacramento, o sea casarse por la Iglesia Católica, ¡ahí fue donde se le entorcho a la puerca el rabo!

La de complicaciones que comenzaron a surgir con todas las preparaciones. Para comenzar tuvieron que cambiar 3 veces de cura, yo era el 4to, todo lo que se planificaba salía al revés o se complicaba, los niveles de estrés estaban al 200% y pa’hecharle mas sal a la sopa… el novio dejó su anillo en su casa y se dio cuenta 1 minuto antes de la boda.

Pero saben que… esto no fue impedimento ni sirvió para desanimar a esta parejita, que desde que los conocí vi en ellos una profunda confianza en Dios. Tan es así que cuando contaban las cosas, se veía la frustración como por uno o dos segundos, se miraban e inmediatamente sonreían, pues sabían que nada ni nadie les podría quitar la ilusión de ese gran día, un verdadero reflejo del amor de Dios en sus vidas.

A estos jóvenes no había que preguntarles a donde estaba el tercero… ellos estaban viviendo con El desde que se dijeron el primer si, desde el momento que comenzó la prueba y trataron de desviarlos de esta idea loca de venir a la Iglesia a sellar su alianza de amor, alianza que solo se compara al amor de Dios por su pueblo.

Dios estaba presente desde el principio, por sin no sabias quien era el tercero, El es el que mantiene esa llama del amor viva en los corazones de las parejas. El es el que da la fuerza y la sabiduría para que puedan vivir una vida de casados, no de parejas… esos son otros $20.00 pesos.

Si el amor de Dios no se refleja desde un principio en tu noviazgo, empezaste mal. El tiene que estar presente desde un principio. Si El esta presente, entonces no importa cuantas vicisitudes se te presenten en tu noviazgo, en la preparación del matrimonio o en tu vida de casados… todo se puede en aquel que les fortalece.

Sigamos orando el uno por el otro

El Cura

PS: no me digan que ¡ay, padre es que usted no entiende!… Eso es harina de otro costal, con Dios todo se puede.

 

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